Todos en algún momento buscamos nuestro espacio, algo que nos diga quiénes somos y que hacemos aquí. En este camino descubrí la forma de manifestar lo que soy: las palabras. Escribir era una hazaña de personas excepcionales y no podía concebir que yo alguien común y corriente fuera capaz de hacerlo; no sé cómo ni cuándo cambio mi concepción al respecto pero aquí estoy escribiendo en un rol que antes era un sueño irrealizable y me gusta.

Vivo a través de estas palabras que comparto con ustedes porque eso SOY

viernes, 11 de mayo de 2012

Más que Religión Amor


Debo señalar, que múltiples experiencias y pensamientos me han movido a escribir esta nota, puesto que considere necesario manifestar algunas acotaciones acerca de los pensamientos religiosos, las situaciones que he vivido acerca de ellos sumados a la siguiente frase: “Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos” Jhon Swift.

Primero que todo quiero dejar claro que no cuestiono a Dios, a ninguna de sus manifestaciones, formas de creer ni nada por el estilo; cada quien es libre de expresarse como lo considere y por eso, no me parece que deberían darse exclusiones. Ese es el punto medular que llevan mis palabras hoy, pues la doctrina religiosa que profeses, la forma que tengas o no tengas de ver a Dios no te da derecho alguno a increparme, juzgarme e incluso insultarme. Es totalmente comprensible que si tienes algo que te hace feliz lo quieras compartir con otros y estás en todo tu derecho, compártelo pero deja abierto el compás para que aquel receptor acepte o deseche la idea, no intentes incrustarla en el cerebro ni mucho menos juzgarlo por no adoptarla. 


Desde mi punto de vista si se hace de buenas formas aquellas conversaciones pueden ser aceptadas, agradables e incluso edifican tes puesto que la existencia de un ser superior es algo para mí necesario y aceptado, claro sin menoscabar los ideales de aquellos que profesan lo contrario, retomando la idea, Dios y todas sus manifestaciones y nombres nos deberían llevar a un horizonte, punto de encuentro único que no es más que la unidad de los seres humanos y al fin para poder entender que todo aquello que nos hace diferentes también nos hace iguales, si reflexionamos, la mayoría dentro y fuera de nuestras creencias religiosas buscamos lo mismo: paz, igualdad, amor. 



Por eso que no me explico el motivo por el cual aquello que debería unirnos se ha convertido en una de las razones más fuertes que tienen algunos para hacerse daño. Me dirán que eso viene sucediendo desde los inicios de la humanidad y que mis palabras no cambiaran nada, pero eso no quita que fue, es y seguirá siendo absurdo esas peleas de “yo creo tal cosa y tú no”. En vez de estar peleando necedades deberíamos enfocarnos en crecer como humanos, en ser más humildes y llevarnos bien con los demás no gastar tanto tiempo y energías para cambiar cosas que no cambiaran. 


Basta!!! Ya es suficiente deberíamos limitarnos a hacer caso a la palabra del Dios que decimos profesar puesto que siempre coincide en el verbo más importante y mi conclusión final, dejémonos de necedades y dediquémonos a: AMAR, AMAR, AMAR.

lunes, 11 de abril de 2011

Intentando Soñar

Recuerdo que desde niña me ha gustado mucho soñar, y por eso no me faltó nada, lo que no tenía corría por cuenta de mi única amiga: “la imaginación”. En mis travesías fantásticas recorrí el mundo, conocí muchas personas, fui desde aeromoza hasta artista, hice todo lo que materialmente era difícil o inalcanzable según mis conocimientos adquiridos… a mi parecer.

Fue fantástico, vivir en un mundo construido para mí y que funcionaba bajo mis parámetros, pero… lastimosamente ocurrieron una serie de cosas, por las cuales… con el pasar del tiempo, eso de los sueños “se había convertido en recuerdo”.

 En ningún momento creía posible dejar mi mundo mágico, único resguardo por más de la mitad de mi vida y aunque estaba reacia ante la idea de salir de mi burbuja de cristal, al fin lo hice aunque continuaba con mis viajes, ya no era con la misma frecuencia de antes.

 Años después, vengo a caer en cuenta que hubo un tiempo en el cual por completo “pare de soñar”, los dardos de realidad que me habían lanzado durante largo tiempo por fin habían hecho efecto y pase a lo que le llaman mundo real, con todas las implicaciones que eso conlleva.  Ahora trato de retomar aquellos sueños que deje olvidados, recobrar un poco de aquella energía infantil, productora de sueños…

Soñar le da brillo a la vida, el imaginar que se puede llegar más allá de lo que nos han enseñado es un concepto  que en estos momentos parece estar  a punto de extinguirse, ¡son los niños los únicos seres capaces de soñar con libertad e intensidad!, a medida que se avanza en edad la capacidad de soñar se va atenuando y solo se sueñan cosas posibles o importantes según lo que dice la sociedad, así cuando se ha llegado a la madurez la capacidad de soñar es inexistente o medida de acuerdo a los parámetros preestablecidos…

En este camino de volver a soñar me he encontrado con que los sueños son una Utopía, que nosotros mismos forjamos, pues es mejor estar seguro aquí en tierra que aceptar todo lo que implica jugársela por los sueños y volverlos realidad.  Este mundo se debate entre soñadores falsos y frustrados los cuales sueñan solo con cosas que estén al alcance de su mano, de estos esta atestado el mundo ¡son la corriente que nos ha hecho creer en los sueños como un total acto de locura! , por otra parte tenemos aquellos rebeldes, necios, incansables  que no les importa con nada, que no sueñan con nadie, ¡viven y luchan por sus sueños!, pues conocen lo vacía que puede ser esta vida si se dejan gobernar permitiendo que gente x les diga cómo deben soñar.

Por allí me dirán, que estoy hablando mentiras, ¡pues la gente sueña! y yo estoy tergiversando la realidad solo digo lo que veo y he experimentado en mi propia vida, muy pocos son los que se jugarían TODO por sus SUEÑOS, sueños verdaderos no esos cuasi sueños que nos impone la sociedad. 

Solo me queda por decir esto: “como todo en esta vida es decisión propia, queda en cada uno ver en cual lado está o le gustaría situarse en el de los terrenales, conformes y seguros o en el de los locos, soñadores, confiados en que existe un lugar para sus sueños en este mundo…”




lunes, 6 de diciembre de 2010

Mundos Encontrados


Cerró los ojos para no ver, deseó con toda su alma que todo aquello fuera sólo un sueño y no la triste y dolorosa realidad a la cual recién había despertado; mantuvo sus ojos en las sombras con la ilusión de poder vivir en esa calma proveniente de la oscuridad. No sabe si fue la angustia o la urgencia de encontrar una salida lo que provocó que tal marejada de sentimientos y recuerdos se volcaran sobre él. 

La inocencia y el entusiasmo característicos de la infancia se hicieron presente, recordar el amor de sus padres aceleró su corazón, fue niño de nuevo vivió cada instante de esa etapa hermosa que había olvidado por cosas de la vida o del tiempo, esos pensamientos que nos hacen creer que cada etapa trae nuevas actitudes que desplazan por completo todo lo anterior, claves, herramientas útiles que dejó en la infancia llegaron a sus manos abriendo caminos que con sus ojos de adulto serio y realizado no era capaz de ver. 

Todo aquello era como una película con el pequeño detalle que ésta en particular era sobre su vida; aquella vida que hace instantes carecía de lógica e importancia. Una lágrima se asomó en su mejilla seguida por muchas más que lavaron su mente y sanaron su corazón; ese inesperado recorrido a sus memorias inyectó vitalidad a ese ser, que como muchos en su lucha por triunfar y ser reconocidos perdió su esencia. 

La imagen de un niño despertó nostalgia y cierto aire de desazón inexplicable, el recuerdo del niño cada vez tomaba más fuerza como si estuviera íntimamente ligado con él; sus neuronas dormidas hacían el intento de despertar y revelar la identidad de ese misterioso personaje. ¡Ian! el mejor amigo de Dion, parecían siameses desde los cinco años andaban siempre juntos sin que fuerza humana los pudiera separar. 

¿Qué les sucedió? ¿Por qué le dolía tanto recordar a su hermano del alma? ¿Cuándo dejaron de ser amigos? Tantas preguntas sin respuestas ¿Cómo había podido vivir tanto tiempo al margen de todo eso? Lloraba, como un niño ya no podía contener las lágrimas que tanto había guardado, una parte de él que ignoraba había despertado, dándole un cambio súbito a su historia.


Las horas de juego, los paseos, las peleas continuaron recreándose automáticamente por su psiquis, acontecimientos y personajes importantes hacían su aparición: primer día de escuela, amor, amistad, todas esas cosas que hacen la vida de una persona importante, era como si su estructura vital se formara de nuevo. Alguien le estaba regalando la oportunidad de recorrer el camino de su vida nuevamente no era muy devoto sin embargo un profundo sentimiento de gratitud lo llenó; necesitaba agradecer a ese ser por todo aquello que estaba viviendo, sintió la presencia de Dios a su alrededor con la diferencia de que no era aquel que le habían impuesto en su infancia, un padre celoso, inclemente hasta injusto la presencia que sentía era tan placentera, pacífica le agradeció con todas sus fuerzas a ese ser al que también había desplazado de su vida , exhausto se quedó dormido.

Durmió profundamente durante muchas horas, despertando asustado ignorando que ya era sábado y no había trabajo; su razonamiento ese día era extraño más bien era como si una parte de él luchara contra el cambio que se estaba gestando en él, se cuestionaba si eran razonables esos pensamientos que últimamente había tenido ¿Por qué los arrepentimientos y sentimentalismos si eso es para fracasados? y él no lo era, la complaciente vida que llevaba lo tentaba a olvidar ese cambio que ahora parecía absurdo. Estaba confundido, ese episodio le recordaba a los Ángeles y diablitos provenientes de las caricaturas porque así se sentía.

El caudal de recuerdos iban creciendo trayendo consigo los recuerdos de la flor de la vida: su adolescencia y juventud; y muchos recuerdos de Ian su compañero de batallas a los que se le sumaba una chica: Anteia su primera novia y gran amor, a quien cada vez recordaba con mayor intensidad, el recuerdo de aquella mirada le hacía el temblar el alma, una oleada de sensaciones mucho más fuertes de la que antes había experimentado se apoderó de él, apartando todo lo que no fuera esa colección de recuerdos que lo hacían vivir, sentir y por primera vez daría todo porque esa chica estuviera allí. 


Se cuestionaba, ahora sí no entendía porque la soledad era su única compañera, era absurdo que él fuera una persona solitaria y triste, si su familia lo amaba además de Ian y Anteia sus grandes tesoros, en un grito ahogado se pregunto ¿Por qué lo abandonaron dejándolo tan solo, si tanto lo querían? Intento desesperadamente ahondar en sus recuerdos pero el dolor que sentía los bloqueo.


Ya pensaran que es un mecanismo de defensa implementado por su cerebro para evitar que sufra más por la falta de cariño y abandono familiar; esto es una media verdad, es cierto lo del mecanismo de defensa pero nadie es víctima de abandono ni falta de cariño.  Allí de nuevo pintando el cuadro de lo que él quería que fuera su vida, siempre retando se olvidó que nadie cambia el pasado cayó su barrera y por fin vio completamente su historia; Iluso se dijo, por pensarse víctima cuando era victimario. Dion era un chico inteligente, amable, pero con una sed enorme de prestigio allí fue donde se perdió. Terminada la escuela recibió una beca para estudiar Arquitectura en Francia, sus seres queridos fueron felices por su logro y con paciencia y amor su familia, incluyendo a Ian y Anteia, lo esperaron por tres largos años. Lástima que el avión trajo al personaje equivocado, tras esa escotilla vieron a un extraño, su amado Dion se había esfumado, dejando un petulante europeo, no había terminado de llegar y ya tenía todo lo que había soñado: empleo, posición social y el protagonista de muchas vidas dinero quitándole a todo lo que era importante cuando niño, dándole comodidad a su cuerpo y a su alma sólo soledad. 


¡Ahora sí! Abrió los ojos con ansias de vivir de verdad y no caer nunca más en ese letargo que le llaman el modelo de vida ideal. Siempre recordará que es mejor vivir una vida plena, con golpes, caídas , que la inmunidad falsa y vacía que brinda la vanidad.