Todos en algún momento buscamos nuestro espacio, algo que nos diga quiénes somos y que hacemos aquí. En este camino descubrí la forma de manifestar lo que soy: las palabras. Escribir era una hazaña de personas excepcionales y no podía concebir que yo alguien común y corriente fuera capaz de hacerlo; no sé cómo ni cuándo cambio mi concepción al respecto pero aquí estoy escribiendo en un rol que antes era un sueño irrealizable y me gusta.
Vivo a través de estas palabras que comparto con ustedes porque eso SOY
lunes, 1 de noviembre de 2010
Torbellino Interior
Las ideas han formado un circo en su cabeza, son tantas pareciera se han divido en grupos para rondar en su cabeza día y noche sin que ella tenga la certeza de su posición al respecto.
Otra noche que llega sin sueño, Laura se levanta de la cama rumbo al baño, se lava la cara con abundante agua como si eso pudiera espantar la odisea mental o sentimental en la cual está inmersa; al levantar la cabeza sus ojos chocan con otros tan o más potentes que los suyos, a través de ellos intentó develar aquel misterio, aunque el nuevo acompañante no pronunció palabra, su mirada le dio más información de la esperada. Esos ojos penetrantes la escrutaban mientras más ahondaba en ellos, sentía que se internaban en su alma, cansada decidió terminar aquel juego, le dio la espalda al espejo y salió del baño.
Analizando todo aquello, parecía que solo ella era capaz de entender lo que sucedía, Laura, una chica observadora, siempre atenta de su fuero interno, ella intuía que la solución al torbellino de interrogaciones militantes era intrínseca, mientras más las buscaba el compás se ampliaba.
Volvió a dar vueltas por la casa como alma en pena, hasta el punto en el cual las paredes y el mobiliario se hartaron de su presencia, tomando y dejando cosas, precisamente a esas horas; su inquietud era tan evidente que llenaba el silencio de ruido con sus elucubraciones repetitivas, casi patológicas. Pronto sería las tres de la mañana, y seguía sin poder dormir, en poco tiempo tendría que ir a trabajar con ese cuerpo exhausto de tanto pensar, al final decidió acudir al famoso té de tilo, quizás podría adormecer su fuero interno y encontrarse un rato con Morfeo.
domingo, 10 de octubre de 2010
Mas de lo que pensamos
La felicidad es una incógnita difícil de descifrar ¿cuando en realidad somos felices? ¿Existe una felicidad absoluta y plena o simplemente la felicidad es el vivir cada momento y disfrutar de cada cosa preciosa que se nos da en la vida sin esperar, sin desilusiones?
Porque no concentrarnos en lo que podemos hacer, solo en nuestras posibilidades y no terminar los sueños porque creamos que son muy grandes o imposibles, vislumbramos nuestra naturaleza como un ser limitado.
Limitados sí somos, pero muchas veces ese limite que nos colocamos no es nuestro limite real, subestimamos nuestra capacidades que dan para conquistar el mundo y mucho más, en cada ser humano existe un potencial inimaginable un tesoro magnífico que muchas veces se pierde, puesto que no lo conocemos o no queremos ver que en realidad somos una maravilla una mezcla de arquitectura única, una estructura anatómica sin igual, con una inteligencia grandiosa y un alma que nos que nos da esencia, todo eso congregado en uno es maravilloso, y aun con esto nos creemos incapaces.
Es cierto que el ser humano no es perfecto y es pequeñito, si lo es pero debemos poner a funcionar lo que nos regalaron para que hiciéramos el bien, para darlo a los demás, puesto que no somos esa maravilla para nosotros mismos si no para que cada uno se complete con el otro y se fusionen, que todo sea una entrega.
Porque no concentrarnos en lo que podemos hacer, solo en nuestras posibilidades y no terminar los sueños porque creamos que son muy grandes o imposibles, vislumbramos nuestra naturaleza como un ser limitado.
Limitados sí somos, pero muchas veces ese limite que nos colocamos no es nuestro limite real, subestimamos nuestra capacidades que dan para conquistar el mundo y mucho más, en cada ser humano existe un potencial inimaginable un tesoro magnífico que muchas veces se pierde, puesto que no lo conocemos o no queremos ver que en realidad somos una maravilla una mezcla de arquitectura única, una estructura anatómica sin igual, con una inteligencia grandiosa y un alma que nos que nos da esencia, todo eso congregado en uno es maravilloso, y aun con esto nos creemos incapaces.
Es cierto que el ser humano no es perfecto y es pequeñito, si lo es pero debemos poner a funcionar lo que nos regalaron para que hiciéramos el bien, para darlo a los demás, puesto que no somos esa maravilla para nosotros mismos si no para que cada uno se complete con el otro y se fusionen, que todo sea una entrega.
Amargura
La Amargura, una sensación incomoda que se extiende como el fuego amparado por el viento, y puede causar grandes daños en nuestras vidas; y esto no sucede a nuestras espaldas, ni mucho menos mientras estamos dormidos ¡No, Solo pensarlo es ilusorio! Nada absolutamente nada nos sucede porque sí, y precisamente en este caso nosotros somos los causantes de ese amargor que ahora le atribuimos a quien se nos ocurra: a veces es la economía, el jefe, la familia pero nunca nosotros, que por razón de dolor, tristeza, orgullo y otras tantas dejamos la puerta abierta a sentimientos negativos que contaminan todo a su paso y se anida en el sitio más puro del cuerpo: el corazón.
Esa espinita que entro a nuestra vida con el tiempo se convierte en una gran mancha de rencor, una especie de barrera que impide la entrada a las cosas buenas por el temor de que el amor vuelva y retome su lugar. Lo que aprobamos algún día como un método para sobrevivir se nos ha convertido en una plaga a la cual muchas veces no nos queremos deshacer; la falsa sensación de ser los dueños de la situación nos mantienen inmerso en aquel Estado en cual no seremos felices.
Nada es de color rosa, pero tampoco debería ser gris, en todo tenemos probabilidades y en esta vida hay muchas para intentar alcanzar nuestra máxima expresión; en este camino hay altas y bajas las cuales debemos superar con entereza, pues alguna vez todos sentimos que el mundo se nos viene encima, en ese caso erróneamente consideramos que es mejor no sentir, los sentimientos negativos son una ilusión que parece darnos todo eso que al final termina apoderándose de nuestro ser.
No vale la pena echarse a morir, ni mucho menos ponernos a despotricar en contra del Universo entero, somos el mayor tesoro que existe y nada vale si el precio es nuestra destrucción. No dejemos que la AMARGURA nos carcoma todo lo bueno que tenemos para ofrecer, la vida es tan hermosa para que nos la empañemos con actitudes que nunca terminan bien.
Esa espinita que entro a nuestra vida con el tiempo se convierte en una gran mancha de rencor, una especie de barrera que impide la entrada a las cosas buenas por el temor de que el amor vuelva y retome su lugar. Lo que aprobamos algún día como un método para sobrevivir se nos ha convertido en una plaga a la cual muchas veces no nos queremos deshacer; la falsa sensación de ser los dueños de la situación nos mantienen inmerso en aquel Estado en cual no seremos felices.
Nada es de color rosa, pero tampoco debería ser gris, en todo tenemos probabilidades y en esta vida hay muchas para intentar alcanzar nuestra máxima expresión; en este camino hay altas y bajas las cuales debemos superar con entereza, pues alguna vez todos sentimos que el mundo se nos viene encima, en ese caso erróneamente consideramos que es mejor no sentir, los sentimientos negativos son una ilusión que parece darnos todo eso que al final termina apoderándose de nuestro ser.
No vale la pena echarse a morir, ni mucho menos ponernos a despotricar en contra del Universo entero, somos el mayor tesoro que existe y nada vale si el precio es nuestra destrucción. No dejemos que la AMARGURA nos carcoma todo lo bueno que tenemos para ofrecer, la vida es tan hermosa para que nos la empañemos con actitudes que nunca terminan bien.
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